El lunes 30 de noviembre escuchaba un programa de radio que me llama la atención, “el Weso”, me “entretiene” mientras trato de eludir a l@s civilizad@s conductor@s y transeúntes del DF. Trato de encontrarle la trampa a tal programa que parece juvenil y moderadamente crítico, finalmente lo transmite una emisora que contribuye a construir este mítico monstruo conservador, banal, frívolo, prejuicioso, fanático, intolerante y misógino llamado “la gran familia mexicana”, con slogan del United States Information Service: “La Voz de América Latina desde México” del coronel Hodges. (Remember La Alameda Mr. Azcárraga Grandpa).
Los simpáticos y persuasivos jóvenes conductores del desparpajado programa “wesero” (por demás perfectamente deliberado y calculado, pues no hay nada de lo aparentemente improvisado que no venga escrito en un guión, sacaron a colación el tema del tal “Juanito”, un sedicente protociudadano electo delegado de Iztapalapa, en el DF.
Los jovenazos weseros (alguno no tanto) solicitaban a la audiencia verter sus opiniones sobre el caso “Juanito”, a través de inventarse algún título de libro imaginario. Algún radioescucha tituló: “Los medios inflaron a Juanito”… Inmediantemente uno de los conductores, casi por instinto, se puso defensivo, como si decir “los medios” significara “tú inflaste a Juanito”, eludiendo el tema de fondo y volteando la tortilla y responsabilizando a Andrés Manuel López Obrador (el peligro para México) de haber “creado” a Juanito. El Peje, en efecto, ha creado muchísimos despropósitos que no salen en los medios y por lo tanto no existen, como sí existe Juanito y ¡vaya que tiene raiting!
Para los que no sepan o no se acuerden (que es lo mismo), el asunto de fondo nos remite división de poderes simulada en México. Aquí no ha habido una transición a la democracia. Lo que sucedió es que los poderes económicos -que salen a escena- aceptaron un cambio de personajes en las instituciones, pero de ninguna manera aceptaron que sus intereses fueran tocados… Así pues hubo en México ese eufemismo llamado “alternancia”, pero de ninguna manera ha habido transición a la democracia (con un golpe de Estado en Honduras cual ejemplo más reciente: “si no me gustas por populachero te quito aunque sea ilegalmente con un golpe de Estado… Ah, pero eso sí, ¡no se vale hacer revoluciones!”).
Iztapalapa, para los chilangos de código postal de elitismo cutre, wannabe, tiene algo así como dos millones de población mestiza con no más de dos generaciones de ser urbana, expulsada de un campo agrícola cada vez más explotado, improductivo e ignorado… Su voto electoral tiene precio, un monto que los racistas conservadores de cualquier partido no quieren, ni tienen, ni les importa pagar, pero sí quieren cobrar.
Los habitantes de esa delegación (como los de todas las otras) carecen de ideología, ya no digamos conciencia de clase (¿de inglés?) y votan por el mejor postor. La mayoría de ellos tienen orígenes “paracaidistas”, un fenómeno interesante que si no inventado, sí fue operado por el ni tan viejo PRI que no es de izquierda ni de derecha pero le gusta la lana, de “izquierda dentro de la Constitución” y corruptísimo con todo y la Constitución (para limpiarse con ella). Unos pobres expulsados del campo que migraron a la ciudad y unos “gestores” les invitaron a invadir terrenos baldíos, sin drenaje, ni luz ni el mínimo servicio… Luego llega CORET (regularizadora de terrenos) y fincan a cambio de su fidelidad al "partido" en las elecciones y asunto arreglado… Luego a penas llega el drenaje, la luz, las vigas, el cemento, los ladrillos… siempre a cambio del voto. Es posible que después que vendan a las inmobiliarias, como en Santa Fe, un terreno que sólo les costó invadirlo y votar por el partido gestor de su invasión y regularización, como hoy lo hace justo en Iztapalapa la panista Alejandra Elizabeth de León, quien trabajó con la porrista Gabriela Cuevas de la Miguel Hidalgo, y todo parece indicar que es asesora del tal Juanito.
Muchos de esos “operadores” del PRI se trasladaron al exótico PRD que terminó por echar de sus seno a socialistas y a los comunistas (como en su momento hicieron Fidel Velásquez y los Cinco Lobitos con Vicente Lombardo Toledano, luego con Demetrio Vallejo, Valentín Campa, Othón Salazar, Rafael Galván, etc.) cuando por algún extraño fenómeno de hartazgo la mayoría del DF se volvió “de izquierda” (persignada y sin condón), con todos los viejos mecanismos de cooptación-represión y reglas no escritas del Ogro Filantrópico (te chingo, te madreo pero te quiero), con los mismos caciques, capos, “lideres” y “luchadores” sociales…
Dos veces esa izquierda oleaginosa, champurrada, estuvo a punto de ganar (o de plano ganó) las elecciones federales… Las Instituciones, que no son abstractas, que son ocupadas y representan a personas de carne y hueso, con creencias, filias, fobias, valores y prejuicios, con muy poca transparencia (por no decir muy poca madre) determinaron las dos veces que con todo y trampas evidentes, aceptadas por ell@s mism@s, que el peladaje de ningún modo le dejarán gobernar este país (su país, porque es de ellos, no nuestro).
Una vez, 1988, “se cayó el sistema” de cómputo y otra, 2006, las computadoras se comportaron lineares (lo cual es inverosímil) y, como final de carreras de caballos, la yegua rebasó al caballo salvaje por una nariz en la meta… El presidente Fox violó la ley pero nomás tantito; algunos grandes y pocos empresarios también violaron la ley, nomás la puntita.
Los científicos, para saber la verdad, buscan evidencias, hechos comprobables, las boletas para el caso… El Tribunal Electoral y la Suprema Corte negaron revisarlas (¿hay quien sostenga aún que la Jurisprudencia es una ciencia?)
Esta vez, 2009, se traó de 2 millones de votos de "pelados" en Iztapalapa y decenas de millones de pesos de presupuesto asignado. La Tremenda Corte, sin argumentos convincentes (eso sí, impecablemente leguleyo como cuando los jueces despojan a las viejitas de las herencias de sus viejitos muertos, pagados por los nietos) consideró que Clara Brugada no podía ser la candidata del PRD ¡a unos días de la elección¡ ¡Ahí surgió Juanito!, que en otras circunstancias ni medio punto porcentual hubiera ganado en las elecciones… La gente, los votantes, “los pelados” de Iztapalapa enfrentaron a un Tribunal Electoral poco sólido, poco transparente, votando por el candidato que otro probable despojado de triunfo legal (no revolucionario), López Obrador, propuso como alternativa al cuarto para la hora de votar, con la idea de votar por él con la convicción que se votaba por Clara Brugada… Ahora "Juanito" culturalmente formado en la transa "olvidó" aquél compromiso y resulta ahora que es el mismísimo Jesucristo redentor televisavia, radiofónica y periodísticamente hablando; que con su carisma, inteligencia, propuestas programáticas ganó legítimamente las elecciones en Iztapalapa, ¡Sí Chucha!
Esos son los hechos, mis queridos weseros, y sí… ¡claro que los medios inflaron a Juanito! pero ustedes, weseros, NO son los medios. Ustedes sólo son (como yo) unos empleados con suerte de tener empleo por los dueños del País… por ahora. Pero ¡por favor, tengan dignidad! (o por lo menos memoria)…Y tú lector, recuerda que “el valiente dura hasta que el cobarde quiere”.
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