¿Habrá a quien sorprenda esta información? Porque noticia no es. Es tan sólo una descripción de la esencia de ese cosa que llaman partido: la indefinición. En épocas de la monarquía sexenal era una agencia nacional de empleos más que un partido.
Aquellos aún jóvenes de familias apolíticas, la mayoría, y como recordatorio para los mayores que olvidan fácilmente después de pasada una semana, el llamado Partido Revolucionario Institucional (¿?) solía acatar las rimbombantes indefiniciones de sus diversos monarcas como estas linduras: “Somos de izquierda… dentro de la Constitución” - ¡Guau!, o esta otra fascinante: “No somos de izquierda ni de derecha… sino todo lo contrario”. Toda aquella expresión pública que contradijera al monarca en turno (al que llamaban eufemísticamente “Señor Presidente” -el eufemismo es otra de las virtudes de los tricolores) era descalificada por la vía rápida de “idea exótica”… Lo cierto es que nadie sabía nada de las ideas o filosofía de ese partido, el deporte favorito de “los enterados” de la apolítica eran las artes adivinatorias, la mecánica del “guiño”: Don Adolfo llevaba chueca la pajarita, así que devaluará el peso. El otro Don Adolfo no se fue de juerga, así que la cosa debe estar que arde. ¡Don Gustavo se rió, se va a desatar la tormenta! ¡Don Luis descansó, joder, o sea que pondrá a trabajar a los halcones! ¡Don Pepe lloró, ya nos llevó la chingada! ¡Don Miguel habló más de 10 minutos, no se puso su traje gris, vete pero volando a comprar todas las tortillas que puedas! ¡Don Carlos no dijo “conciudadanos”, así se conoce que la solidaridad de la que habló es sólo para los rescatados banqueros! ¡Don Ernesto no dijo su incomprensible gracejada, habrá que comprar todos los dólares que podamos vieja!
¡Cómo chingaos les piden ahora que se definan! Ese concepto, definición, no existe en su vocabulario… Si muchos habitantes del país han estado votando por este partido, no cabe la menor duda de la certeza del refrán: el que por su gusto es buey, que hasta la coyunda lama”
miércoles, 20 de enero de 2010
Nota invitada especial, porque no es ningún despropósito
Tierras nuevas para los haitianos
En efecto, pocas ocasiones se puede leer una noticia conmovedora que no sea de la sección de espectáculos, y que provoque una mínima confianza en esa cosa llamada humanidad, como el presidente de Senegal que ofrece tierra africana a los haitianos devastados (rematados) por un terremoto.
Los haitianos, como casi todos los negros afuera de África, no eligieron irse de aquél continente, fueron arrancados de sus tierras, sus mujeres, sus hijos por salvajes que hoy se ostentan como “civilizados”, esas democracias obesas que no repararon sus estropicios, montando su actual opulencia sobre la esclavitud encadenada, desnuda y hambrienta de pueblos enteros depredados (colonizados) a hierro y cruz católica por delante.
“No eligieron ir a esa isla, dijo Abdulaye Wade, y no sería la primera vez que ex esclavos o sus descendientes son devueltos a África”. Es el caso de Liberia (por eso se llama así), donde se reintegraron desde diversos lugares del mundo para formar la actual nación liberiana. “Nuestro deber –agregó- es reconocerles el derecho a volver a la tierra de sus antepasados”.
Haitianos: tómenle la palabra a don Abdulaye antes de que la 82 División Aerotransportada de Infantería, 6 mil efectivos veteranos de la invasión a Irak comiencen a sojuzgarlos y les impongan otro Papa y Baby Doc Duvalier (Somoza, Trujillo o Batista), ofreciéndoles antes unas chocolatinas y chicles… ¡Les americans sont ici!
En efecto, pocas ocasiones se puede leer una noticia conmovedora que no sea de la sección de espectáculos, y que provoque una mínima confianza en esa cosa llamada humanidad, como el presidente de Senegal que ofrece tierra africana a los haitianos devastados (rematados) por un terremoto.
Los haitianos, como casi todos los negros afuera de África, no eligieron irse de aquél continente, fueron arrancados de sus tierras, sus mujeres, sus hijos por salvajes que hoy se ostentan como “civilizados”, esas democracias obesas que no repararon sus estropicios, montando su actual opulencia sobre la esclavitud encadenada, desnuda y hambrienta de pueblos enteros depredados (colonizados) a hierro y cruz católica por delante.
“No eligieron ir a esa isla, dijo Abdulaye Wade, y no sería la primera vez que ex esclavos o sus descendientes son devueltos a África”. Es el caso de Liberia (por eso se llama así), donde se reintegraron desde diversos lugares del mundo para formar la actual nación liberiana. “Nuestro deber –agregó- es reconocerles el derecho a volver a la tierra de sus antepasados”.
Haitianos: tómenle la palabra a don Abdulaye antes de que la 82 División Aerotransportada de Infantería, 6 mil efectivos veteranos de la invasión a Irak comiencen a sojuzgarlos y les impongan otro Papa y Baby Doc Duvalier (Somoza, Trujillo o Batista), ofreciéndoles antes unas chocolatinas y chicles… ¡Les americans sont ici!
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